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Basta con abrir una cuenta de Instagram para saberlo: la moda y la gastronomía son dos de los temas que con más fuerza expanden el universo de imágenes que ha ganado la atención de alrededor de 500 millones de usuarios. Entre tanto #foodie, #fashionist, pasando por figuras como Gwyneth Paltrow, obsesionada con lo que come y los materiales de su vestimenta, no es extraño que cada vez más los publicistas observen con atención las posibilidades de este nuevo sabor que combina dos referentes del placer.

Vía pinterest.com

 

Mientras algunas revistas celebran la intersección entre feminidad, moda y comida, los diseñadores también han realizado muestras de afecto hacia la gastronomía.

Jeremy Scott ha convertido de Moschino en un referente hiper pop que reflexiona, serie tras serie, sobre las sociedades de consumo norteamericanas, y lo hace con gracia: el amarillo y el rojo de McDonald’s protagonizaron Fast Food, Fast Fashion, una colección cápsula para el Otoño-Invierno de 2014 con prendas que pasarán a la historia, como una bolsa inspirada en la “Cajita Feliz” de la cadena y una serie de atuendos basados en elegante siluetas sartoriales como un traje de chaqueta y falda a lo Jackie Kennedy que, sin embargo, de sólo verlo recuerda al aroma de unas papas fritas.

Vía pinterest.com

En ocasiones la balanza se inclina por elementos más nutritivos, como en la colección otoñal de 2009 de Agatha Ruiz de la Prada. La marca conocida por sus vibrantes y coloridos diseños estampó huevos estrellados, maíz y texturas de fresas en su colección otoñal presentada en Milán, agregando tocados de baguettes para coronar las cabezas.
Más recientemente, el Otoño-Invierno 2014-15 de Chanel cambió la pasarela por una ficción de supermercado en el que las modelos deambulaban como quien va a buscar su despensa en piezas como un abrigo que recuerda a un algodón de azúcar rosado o canastos a modo de bolsa para llevar artículos, inspirados en el entorno.

Vía pinterest.com

 

Es interesante que una industria que ha restringido los límites del cuerpo, sobre todo femenino, muestre fascinación por la comida. ¿Qué es lo que están tratando de decir los diseñadores al respecto? Quizá estos guiños humorísticos son un camino de desahogo ante las exigentes medidas que ha impuesto la moda a sus usuarios y usuarias.

Algo diferente se está cocinando, y con mucha creatividad, pero acaso hace falta que los usuarios exijan el nuevo menú. 

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